Flor Blanca
La antigua ciudad de Sak Nikte’ (Flor Blanca), ahora conocida como La Corona, se ubica al norte de Perú Waka’ y al este de Tikal, en Petén.
Panel de piedra caliza que muestra dos jugadores de pelota, con fecha del 690 d. C. Fue adquirido por el Art Institute of Chicago en 1965.
Panel glífico descubierto in situ en el 2005. Pertenece al grupo Coronitas.
La Reconstrucción del sitio arqueológico muestra cómo lucía La Corona durante su apogeo.
Debe su nombre a un conjunto de cinco templos que se asemejan a una corona. A pesar de ser un sitio de tamaño modesto, esta ciudad maya constituye uno de los centros más importantes de la región, pues su ubicación la identifica como un punto crítico y estratégico para el intercambio y comunicación entre Calakmul —una poderosa ciudad situada en el sureste del estado mexicano de Campeche y rival de Tikal— y el sur de Petén.
De acuerdo con Tomás Barrientos, director del Departamento de Arqueología de la Universidad del Valle de Guatemala, “la ciudad se desarrolló durante el período Clásico, del 300 al 800 d. C., y fue un aliado clave para Calakmul, por su estratégica ubicación”.
Sin embargo, La Corona mantiene un halo de misterio, pues su estudio comenzó hace apenas cinco años, poco después de haberse comprobado su identificación con el llamado Sitio Q, que hasta entonces era una hipótesis.
Barrientos explica que “el sitio Q surge pocos años después de la aparición de algunas esculturas en el mercado de antigüedades que compartían muchos rasgos epigráficos, iconográficos y estilísticos, por lo que el epigrafista Peter Mathews sugirió que ese grupo de monumentos procedían del mismo lugar, un sitio todavía desconocido al cual dieron el sobrenombre de Sitio Q, o sea, ¿sitio qué?”.
Varios textos del Sitio Q enumeraban con gran detalle conexiones familiares entre los gobernantes del lugar y la dinastía real de Calakmul.
Barrientos asegura que «todavía queda mucho por investigar de la ciudad, especialmente en lo relacionado a su temporalidad de ocupación y sus vículos con otras ciudades contemporáneas».