Como en todas la comunidades mayas, la palabra de los ancianos y de los sabios posee mayor valor que las expresiones escritas de la sociedad nacional, tanto civil como religiosa.
De esta manera, las tradiciones orales en cada departamento se concretizan en ocasiones especiales, como los velorios, “cabos de novena” y reuniones familiares comunales en el seno de la casa paterna. También se narran en ocasiones particulares en las casas de las cofradías o en lugares sagrados como en cerros y adoratorios, durante los días propiciatorios que señala el calendario agrícola.
Entre estas tradiciones orales tenemos: La Llorona, La Siguamonta, El sombreron, El cadejo, El duende, La Carroza de la muerte, Pie de Lana, etc.