Para olmecas, mayas y aztecas, el jade concentraba las fuerzas divinas y valia mas que el oro.
Desde tiempos precolombinos, la trascendencia del jade en la civilizaciones mesoamericanas quedo plasmada en sus expresiones ceremoniales y decorativas.
Mas dura que el acero, de luminosidad traslucida y con un asombro registro de tonalidades verdes, esta piedra tenia mas valor que el oro entre las antiguas culturas. Olmecas, mayas y aztecas concedian el jade un significado primordial y lo trabajaban con gran destreza y perfeccion.
Dicen las cronicas que cuando Hernan Cortes y Moctezuma se encontraron, este le obsequio con dos cuentas de Jade imperial, de color verde claro, el mas brillante y valioso, y le recomndo que no lo entregara mas que a su rey, pues cada cuenta valia mas que «dos cargas de oro», lo que prueba la importancia de esta roca. Al parecer, piratas franceses atacaron el navio de regreso a Europa, y numca se supo que paso con aquellas piezas invaluables.
El jade mesoamericano o jadeita es distinto del jade chino o nefrita. Por sus propiedades de dureza y brillo, la jadeita es mas valiosa que la nefrita; ademas, sus colores varian debido a la exposicion a otros minerales durante su formacion, siendo el mas preciado el jade imperial, que es muy escaso.
La exotica gama de tonalidades de la jadeita comienza con el blanco, sigue con diez tonos de verde y llega hasta cotizadas rarezas como el jade naranja, amarillo, rosa, lila, o negro. Son muy apreciados tambien el jade princesa, famoso, por su translucidez, o el bello jade azul olmeca.