El mismo Cortez y Larraz narra la persistencia de los indigenas de colocar señales en los terrenos, que le parecia tambien un acto no catolico. Estaba en lo cierto.
Los xincas acostumbraban limitar con señales de valor simbolico y religioso sus terrenos, rememorando la creacion del cosmos en pequeñas dimensiones, como si cada agricultor fuese corresponsable del mantenimiento del orden del mundo.
Cortez y Larraz tambien afirma en sus escritos: «estos indios tienen fama de brujos». Tambien se quejo de que el maestro de coro era un «indio bueno», que en su opinion enseñaba «supersticiones, idolatrias y maldades».
Los describio como «curanderos, almanaquistas, conjuradores de los tiempos y maestros de toda especie de supersticiones», por lo que es de suponer que comprendian y mantenian vigente un calendario ritual de origen prehispanico, probablemente, el Tzolkin.