«Es el pueblo muy numeroso y se divide en dos barrios, que cada cual tiene una capilla, a mas de la iglesia parroquial; el uno se dice de Santiago, el otro de San Sebastian y cada uno tiene un alcalde y regidor «. Este hecho es importante ya que se ha consevado hasta la actualidad la importancia religiosa de ambos barrios.
Los clericos catolicos veian con desaprobacion la conservacion de la religiosidad xinca, por lo que trataron de erradicarla, al igual que idioma. El arzobispo Cayetano Francos y Monroy anoto a principios del siglo XlX que la escuela deberia «desterrar enteramente el idioma de estos naturales». Pero no lo consiguieron, ya que en la actualidad aun persiste el xinca.
Cortez y Larraz destaco que los habitantes incensaban los arboles por herencia de sus antepasados, no por negacion a Dios.
Ademas existian los llamadores y ahuyentadores de la aguas y los vientos, cuyos oficios eran desempeñados por los Principales. A pesar de ello, la deforestacion arruino la ecologia y daño la relacion con lo sagrado que existia en el lugar.