Poeta Guatemalteco-Humberto Ak’Abal.
Raices pra poder florecer.
Necesariamente debo mencionar la riqueza que nos legaron nuestros ancestros y me refiero a los grand
es libros como Popolwuj, el Memorial de Solola. El titulo de los Señores de Totonicapan, el Rabinal Achi, el Apop Witzitzil Tz’unun. Loas Cantares de Dzibalche, El Chilam Balam de Chumayel y otros. Es poco, comprandolo con otras culturas, sin embargo es suficiente para mantenernos conectados con nuestro pasado, lo que debiera ser motivo para disfrutarlos plenamente.
Pero en las escuelas no se incentiva su lectura, no hay interes de riqueza cultural, no sienten la necesidad de buscarse asi mismos en sus mitos, costumbres, historia, leyenda; es dificil encontrar a alguien que lesa o ahya leido estos libros.
Nuestros antepasados tenian en alta estima el arte de hablar; el Popol Wuj nos recuerda que, entre otros, estaba el «Dios-Dual de la Palabra»: Jun Batz’ y Jun Chowen. Esto pudiera sonar banal dado a que muchos ya no tienen ninguna relacion con la espiritualidad de nuestros abuelos, ni con su mitologia y sin embargo- y sin animo de polemiza-como cultura general, creo que es inportante considerar ese aspecto.
Aparte de esto, los escritos, los libros que contienen los testimonios de las masacres y la percucion de que fueron objeto nuestros hermanos en la recien pasada guerra interna, no son conocidos por la generacion presente ni se impulsa su lectura en las escuelas; en otras palabras, hay una ignorancia de la historia reciente entre la niñez y en la juventud de nuestros dias.
Ni el Ministerio de Educacion hace nada para promover este conocimiento entre los educandos, ni los maestros lo impulsan por iniciativa propia.
Asi que, sin conocer nuestra historia lejana ni nuesra historia reciente ¿como se puede tener elementos de juicio, puntos de reflexion, fundamentos de opinion o de eleccion? Y por supuesto que directa o indirectamente, esto nos mantiene ciegos-metaforicamente hablando-; asi que, no vemos el valor de tener una identidad. De alli que no haya escritores indigenas que canten el orgullo de sus origenes.
No pretendo que lo que se escriba venga a ser una revolucion-ojala asi fuera-, pero por lo menos que sea algo que venga a abrir el idioma español en direcciones que no se han tocado.
Hacer el ejercicio de traduccion de una lengua maya al español requiere recrear, rehacer y hacer, usar con disciplina la libertad de los idiomas, eso seria un gran paso.
Al margen de lo dicho, el aliento de la tradicion oral aun se respira en el area rural, sobre todo entre las personas de edad madura, entre los ancianos Ajq’ij-guias espirituales, veladores de culto al tiempo.
El titulo de Señores de Totonicapan se cree que fue escrito en 1544,en Kiche. Contiene una historia abreviada de su pueblo y sus reyes.