GUATEMALA.
Una de las piezas más hermosas y representativas de Cancuén y del mundo maya es el Panel 3, que representa al Rey Taj Chan Ahk, sentado sobre un trono en forma de nenúfar, junto a dos subalternos.
Otro de los aspectos notables del sitio es la elaborada construcción de sistemas hidráulicos. Se han identificado canales de drenaje, de abastecimiento y cuatro reservas de agua, una de ellas de caráter ceremonial, según lo consigna la documentación de la arqueóloga Silvia Alvarado. Apogeo y Caída.
Los escritos de Demarest, Tomás Barrientos y el epigrafista Federico Fahsen han permitido identificar los 150 años de historia de Cancuén «como algo corto y espectacular». Después de haber existido un asentamiento previo a varios kilómetros, la ciudad alcanza su esplendor entre el 757 d.C. y 800 d.C., durante el reinado de Taj Chan Ahk y por su hijo Kan Maax.
Los expertos atribuyen el auge al colapso de ciudades al norte y occidente, lo cual atrajo el comercio y la llegada de importantes familias, así como el establecimiento de alianzas con Cancuén, donde surgieron élites de mercaderes en sus puertos.
Fahsen identifica que varias guerras propiciaron las migraciones hacia esta ciudad, lo cual la fortaleció por un período aproximado de 50 años.
El poderío de Taj Chan Ahk no solo fue por el comercio, tambien hizo alianzas de matrimonio con otros reinos como Dos Pilas, aprovechó la arquitectura monumental para impresionar a los visitantes reales y el juego de pelota era un símbolo de poder, donde el propio rey se presentaba como un gran jugador.
Por la misma agitación de la época, el final de Cancuén fue rápido y violento. Hacia el 800 d. C, despues del reinado de Taj Chan Ahk, le sucedió en el trono su hijo.