Los Mayas no organizaron imperios, ni naciones; su sistema político lo constituía el gobierno de un extenso municipio, que tenia por centro principal, hermosas plazas rodeadas de templos y próximas a esos venían las casa de los príncipes y sacerdotes, luego se extendía en innumerables fincas, siendo las mas cercanas al centro las fincas de los mas poderosos y nobles, y las mas alejadas los menos ricos, y en el ultimo termino las parcelas de tierra de los pobladores pobres.

No había, pues calles, y avenidas rectas como en nuestras ciudades, dividas en manzanas de terreno, sino una serie de plazas, templos y palacios en el centro, y luego fincas y fincas una tras otra, que producían lo que consumían los habitantes y los excedentes eran destinados para pagar tributos a los gobernantes y sostener el esplendor de sus festividades religiosas.
Debe advertirse que parte de los nombres de las ciudades mayas, tan conocidas por sus famosas ruinas, no corresponden a los que tenían en la antigüedad, sino que han sido dados por arqueólogos modernos que las han explorado o descubierto, principalmente a las fundadas por los mayas en el viejo imperio (Tikal, Copán, Piedras Negras entre otras).